Quinta Función
Jueves 20 de agosto
Auditórium Juan Victoria
Bruno Gelber
PIANO – HOMENAJE A JULIO LARGACHA
Reconocido y premiado en todo el mundo, el músico argentino llega a la provincia para homenajear al desaparecido pianista sanjuanino radicado en Alemania que trabajó con él. Gelber está considerado como uno de los 100 mejores pianistas de la historia. Su virtuosismo estará una vez más a disposición del público local.

El programa. Gelber montará un espectáculo con el cual buscará rendirle homenaje a Largacha, quien colaboró como asistente suyo en las clases magistrales y desarrolló una reconocida trayectoria como docente en Europa y otras partes del mundo.
Un prodigio que sigue activo
Desde su primera infancia Bruno Gelber vivió el ambiente musical familiar, siendo su padre violinista en la orquesta del Teatro Colón de Buenos Aires y su madre una reputada profesora de piano que influyó mucho en su determinación por seguir la carrera musical y a quien perdió joven, justo al principio de su carrera internacional como pianista.
Gelber empezó a estudiar piano a los tres años y medio, siendo capaz de interpretar sonatas y conciertos desde los cinco años de edad. Fue alumno, desde los seis años y durante una década, de Vincenzo Scaramuzza, que tuvo entre sus discípulos a Marta Argerich, de quien Gelber es coetáneo, y al padre de Daniel Barenboim, entre otros.
Enfermó de poliomielitis a los siete años de edad, teniendo que guardar cama durante más de un año. Sus padres realizaron las adaptaciones oportunas para que pudiera tocar el piano con el menor esfuerzo posible desde la cama.
Debutó en público a los diez años, interpretando el Concierto para Piano nº 3 de Beethoven, bajo la dirección de su maestro. A los catorce años debutó en el Teatro Colón con el concierto para piano de Robert Schumann, bajo la dirección de Lorin Maazel.
Continuó sus estudios de piano en París a partir de los diecinueve años con la célebre pedagoga Marguerite Long -para la que fue, en sus propias palabras, el último pero el mejor de sus alumnos-, gracias a una beca del gobierno francés. Continuó residiendo en la capital francesa hasta finales de los ochenta desde dónde se trasladó a Mónaco. Ha celebrado más de cinco mil conciertos en las más importantes capitales del mundo.
En 1959, tuvo lugar su debut internacional en Múnich, Alemania, que fue un gran éxito, calificado por el crítico Joachim Kaiser como "casi un milagro".
Se le considera un intérprete especialmente competente en el repertorio de Beethoven para piano, habiendo grabado una integral de sus sonatas para este instrumento.
Ha compartido escenario con directores como Ernest Ansermet, Sergiu Celibidache, Rudolf Kempe, George Szell, Kiril Kondrashin, Sir Colin Davis, Bernard Haitink, Riccardo Chailly, Lorin Maazel y Antal Doráti, con las más importantes orquestas del mundo, entre las que pueden citarse la Filarmónica de Berlín, la Filarmónica de Viena, la Filarmónica de Nueva York, la Sinfónica de Chicago, etc. y ha sido invitado por los más importantes festivales musicales del mundo
Se dice que Arthur Rubinstein confesó al escucharle "me gustaría tocar como él..."[1] y además le seleccionó para participar en la película ‘’L’amour de la vie – Artur Rubinstein’’ que el director François Reichenbach dedicó a Rubinstein.
Un accidente de tráfico sufrido en 2001 le produjo lesiones que pusieron en peligro la funcionalidad de una de su mano derecha. Afortunadamente pudo recuperarse y reanudar su brillante carrera.
La prensa especializada lo destaca como uno de los mejores pianistas de su generación y como uno de los cien mejores del siglo.
El maestro sanjuanino


Julio Largacha fue un reconocido pianista sanjuanino que falleció en julio de 2006 en Alemania, país donde residió durante las últimas tres décadas de su vida.
Murió al los 55 años en un accidente de tránsito cuando se dirigía a presenciar un concurso de piano en el que competían sus alumnos.
Con una profunda vocación docente, Largacha recorría el mundo dictando sus clases de piano y de hecho tenía alumnos en Corea, China, Marruecos y España, por nombrar sólo algunos de los destinos en los que solía recalar con su talento.
Artista de renombre internacional, desde 1980 realizaba una intensa actividad pianística en Europa, que se extendió en 1990 a los Emiratos Arabes.
En su actividad pedagógica fue asistente en las clases magistrales de Bruno Gelber y en 1980 asumió la dirección de la Cátedra de Piano en Siegen, más tarde la continuó en Osnabrück. Al momento de fallecer era profesor de la Cátedra de Piano en la Universidad de Colonia.
A pesar de estar lejos, se preocupaba por la situación de la provincia y fue así que creó la fundación Niño Feliz San Juan, con la que cada año ayudaba a familias, establecimientos escolares y al hospital de Iglesia.